miércoles, 8 de agosto de 2012

Esquiar en el desierto

Dice la guía que nadie pasea en Los Angeles y que de la misma manera, nadie pasea en Dubai. Eso sí, salvo una zona comercial que se llama The Walk dentro de la urbanización Jumeirah Beach, y parecería una calle comercial europea si no fuese porque está  rodeada de rascacielos y porque sólo se puede pasear en determinadas partes del año, que no incluyen el mes de agosto.
Aunque pensé que lo había dicho alguien, en realidad me lo acabo de inventar: si hay riqueza y hay mar, tiene que haber yates. Bueno, pues resulta que están todos ahí al lado del The Walk, en Dubai Marina, escondidos entre los rascacielos. Cuando viene el fin de semana, todos bajan de su piso en el rascacielos y se van a dar una vuelta en yate... supongo.

Yates en Dubai Marina
Tras repostar dinero, tomamos un taxi y comenzamos ya el resto del día de centros comerciales, también conocidos como "Mall" en Estados Unidos y en Dubai, que es la adaptación al desierto de la misma cultura. El primero que visitamos fue el Souk (Zoco) Madinat Jumeirah (http://www.jumeirah.com/hotels-and-resorts/destinations/dubai/madinat-jumeirah/Madinat-Souk/). Éste aporta al Mall el antiguo formato de los zocos, pero cubierto, con aire acondicionado y sin los ganchos en la puerta de las tiendas invitándote a entrar. Comimos un estupendo humus con cordero, que estaba tan bueno que cuando me acordé de hacerle esta foto ya no quedaba casi nada. Y ahora que veo la foto... me parece que tiene un ángulo imposible. ¿Qué sujeta el plato?

Y por supuesto, aunque un hotel de siete estrellas está fuera del alcance del no millonario, siempre se puede ir a Madinat y hacerse una foto con el Burj al Arab al fondo, para que parezca que uno lo es...
Burj Al Arab desde Madinat Jumeirah
Cerramos el día en el "Mall of the Emirates" (¿foto?), donde se puede esquiar en medio del desierto, pero no haciendo sandboarding, si no sobre nieve de la de verdad.
Ski Dubai, nieve en el desierto
Y cuando uno se ha cansado de descender la montaña, siempre se puede acabar tomando un té caliente en el café "St. Moritz".
St. Moritz en el desierto
Y como nos sobraba un poco de tiempo, decidimos visitar también el Carrefour adjunto, que como Dubai tiene un ambiente tan cosmopolita es prácticamente igual que uno que se pueda ver en España o Francia, salvo que tiene "Ramadam Kareem" en vez de "Felices Pascuas".
Ramadan Kareem en Carrefour

Y por último se podía ver un ejemplo del azaque de Ramadán. El azaque (en árabe zakaat) es uno de los cinco pilares del islam, que consiste en donar todos los años un 2,5% del patrimonio, para beneficio de pobres, necesitados y esclavos (y los funcionarios que lo recogen...). En Ramadán, adicionalmente los musulmanes deben colaborar con una donación para los más pobres que también se llama azaque (zakaat ut fitr), que habitualmente se hace en especias. En este caso, libros, gafas, móviles o ropa. Éste es el recipiente de los libros, pero se puede ver el anuncio del resto.
Azaque en Mall of the Emirates

A partir de aquí nos empezamos a despedir de la burbuja inmobiliaria en forma de rascacielos, haciendo las últimas fotos. Se nota que hay burbuja cuando los números del teléfono para alquilar tienen el tamaño de una ventana... y están en muchas ventanas.
Rascacielos en alquiler

Y ya que estábamos con fotos de rascacielos, hicimos una foto a nuestro hotel (casi se nos olvida)
Towers Rotana en Dubai

y por la noche, despegamos rumbo a Delhi
Adios Dubai

martes, 7 de agosto de 2012

Safari por el desierto

Empezamos el segundo día descansando, para compensar la noche corta del primer día que pasamos en el avión. A continuación, tomamos el metro para llegar a uno de esos puentes a  a medio construir que todavía no llevan a ninguna parte que abundan en una ciudad en expansión como es Dubai: el monorrail de Palm Jumeirah. Y no es que el monoraíl no esté construido, sino que dos de las cuatro paradas no están operativas: se supone que en medio va a construirse una torre más de Donald Trump, pero por ahora sólo hay cimientos y una estación cerrada.
Los cimientos de la torre Trump de Dubai

Y no es que no lleve a ninguna parte, sino que no hay ninguna conexión entre el monorraíl y la red de metro, lo que obliga (en verano) a coger un taxi para ir entre los dos, y en ese momento cuesta más bajarse de él que continuar en el taxi, si no fuese por las vistas que  proporciona el trayecto de monorraíl hasta el otro lado, que te dan una idea del complejo Palm Jumeira, cuando no es posible obtenerlo desde lo alto del Burj Khalifa como fue nuestro caso. Palm Jumeira es un terreno en forma de Palma conquistado al mar, con edificios de pisos (y un hotel) en el tronco y chalets con playa en las frondas. La única explicación que puedo encontrar a que lo hayan hecho en el mar en lugar de en tierra firme (a fin de cuentas terreno desierto tienen de sobra en Dubai) es la posibilidad de tener playa privada y una seguridad extra...
Vista de una de las ramas de Palm Jumeirah

El monorrail lleva al extremo externo (la cima de la palma), donde está el hotel Atlantis y dos parques de atracciones: uno acuático (Aquaventure Waterpark)  y otro un acuario con delfines (Dolphin Bay). El acuático tiene buena pinta, aunque con 40 grados fuera del agua, no tengo claro si el agua de las atracciones está refrigerada o si la sensación de bañarse es agradable...
El hotel Atlantis, de Palm Jumeirah
Terminada la visita turística, comenzó nuestra aventura en el desierto: uno de los entretenimientos turísticos se denomina safari del desierto, y consiste en un recorrido por las dunas vírgenes del desierto en 4x4, exprimiendo todas las capacidades del vehículo al límite: para dar mayor tranquilidad el vehículo está reforzado con barras antivuelto, y agarraderos especiales ya que todos los agarraderos estándar estaban rotos. Pero a pesar de las arriesgadas maniobras (creo que aquí lo llaman "dune bashing"), no volcamos y llegamos sanos y salvos al entretenimiento posterior.
Este íncluía comida buffet árabe, barra libre de bebidas y refrescos, una vuelta en camello (no sé si recordaba haber montado alguna vez en alguno, pero lo que me impresionó es lo altos que son), y la opción de pintarse con henna (para las mujeres) y aprender a fumar en sheesha (para los hombres).
Camellos esperando a llevar a los turistas

Acorde con los tiempos, además ofrecían la posibilidad de hacer sandboarding con una tabla, que parecía bastante diferente de hacerlo sobre nieve (parece que resbala mucho menos) e incluso montar en quad por el desierto.A diferencia de otros lugares, no había sorpresas y costes ocultos, sino que todo lo que se anunciaba estaba incluido y los extras a pagar estaban claramente indicados. Eso sí, como es Ramadán, nada de danza del vientre.
Una anécdota: como deferencia a los pasajeros, dado el calor reinante, y contraviniendo las normas de seguridad, el conductor repostaba con el motor encendido para poder usar el aire acondicionado (se ve que el motor está al ralentí, no parado).
Repostando con el motor encendido
Precio del litro de super 95 en Dubai en verano de 2012: 1,72 Dinares (AED), unos 39 céntimos de euro... esto explica por qué los taxis son baratos y la calle principal llega a tener ocho carriles por cada sentido).
Por otro lado, las hamburguesas en el hotel Atlantis eran menos asequibles... (130 AED son 30€ al cambio y 57,5 unos 13€). Pero no hay que desesperar: en otros sitios se puede comer (incluso mejor) por menos dinero, como veremos el próximo día.

lunes, 6 de agosto de 2012

Dubai: sauna gratis

La vida del turista es dura. A veces aprovechas el tiempo que tienes para visitar un país y no se dan las circunstancias más adecuadas. En concreto, este verano en Dubai hay dos circunstancias especiales:
  • Es verano, y aquí verano significa más de 40ºC en la calle, sol o sombra (aunque en la sombra se está mejor). La sensación es parecida a entrar en una sauna... aunque circula un poco más de aire. La circunstancia atenuante es que casi todo lugar donde se pueda uno parar tiene aire acondicionado, hasta el tenderete más humilde del zoco (que claro, no es tan humilde).
  • Es Ramadán, y aquí en el Ramadán no se puede comer ni beber durante el día. Es pecado, y además en determinados lugares está prohibido por la ley.
Comer durante el día está prohibido por la ley
La circunstancia atenuante es que en determinados sitios, tienen restaurantes abiertos para comer, aunque detrás de unas vallas temporales, para proteger a los piadosos de ver el pecado o la tentación, que no queda claro.
Pantalla protectora para que no se vea que dentro hay infieles comiendo a deshoras

Así, desde la llegada al aeropuerto de Dubai hasta 30 metros del hotel, no habríamos tenido que salir a la calle a pasar calor si no nos hubiésemos equivocado de dirección en el aeropuerto.
En este primer día, hemos visitado los antiguos mercados que hoy en día siguen vendiendo especias y oro a visitantes y supongo que también a los nativos y los locales (ya que pocos de los locales son nativos).
Tienda de especias del zoco
Luego, tras experimentar que con el calor reinante, perder el camino 10 minutos te deja al borde del accidente térmico, vimos cómo vivían hace sesenta años los comerciantes de perlas, que vivían en casas de dos pisos, con una habitación exterior para recibir a amigos y clientes, y un conjunto de habitaciones interiores alrededor de un patio, donde se hacía todo el trabajo privado.
Patio de la casa del comerciante de perlas

Y descansamos. Por la tarde, un evento único: la subida al observatorio del Burj Khalifa (la torre del Califa: se refiere al Jeque Califa bin Zayed al-Nahyan de Abu Dhabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos, que rescató financieramente a Dubai en 2009), el edificio más alto del mundo (828m, aunque el observatorio de los turistas está a 424m). Aquí, otra vez la vida del turista se ve azotada a veces por la adversidad meteorológica: cuando en Dubai hay calima, no se ve nada más allá de unos pocos kilómetros... es decir, se ve los alrededores y se intuye que hay una playa. Pero resulta irónico el vídeo que indica que el mástil de arriba se ve a 95km de distancia... en un día claro.
Burj Khalifa
Curiosidad: en varios sitios de Dubai, incluido en el observatorio del Burj Khalifa, existen estas máquinas expendedoras de oro, cuyo precio se actualiza en función de la cotización del oro. Aunque por lo que había leído en la prensa pensé que vendían lingotes, en realidad lo que venden son colgantes y medallitas de oro, para llevar como recuerdo (eso sí, la más barata costaba casi 200€).
Expendedora de oro
Para terminar, estuvimos dando una vuelta por el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo, que entre otros privilegios tiene una pista de patinaje sobre hielo, mientras el termómetro fuera es de más de 40º. Esto la verdad es que no se sae si mirarlo como un prodigio de la ingeniería industrial o como un lujo innecesario...
Patinaje sobre hielo en Dubai Mall
Pero esto no es todo, tiene también un Acuario con la placa de metacrilato más grande del mundo, que permite que los visitantes vean tiburones, rayas, y otros peces conviviendo pacíficamente y sin comerse los unos a los otros.
Acuario de Dubai Mall