La vida del turista es dura. A veces aprovechas el tiempo que tienes para visitar un país y no se dan las circunstancias más adecuadas. En concreto, este verano en Dubai hay dos circunstancias especiales:
- Es verano, y aquí verano significa más de 40ºC en la calle, sol o sombra (aunque en la sombra se está mejor). La sensación es parecida a entrar en una sauna... aunque circula un poco más de aire. La circunstancia atenuante es que casi todo lugar donde se pueda uno parar tiene aire acondicionado, hasta el tenderete más humilde del zoco (que claro, no es tan humilde).
- Es Ramadán, y aquí en el Ramadán no se puede comer ni beber durante el día. Es pecado, y además en determinados lugares está prohibido por la ley.
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| Comer durante el día está prohibido por la ley |
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La circunstancia atenuante es que en determinados sitios, tienen restaurantes abiertos para comer, aunque detrás de unas vallas temporales, para proteger a los piadosos de ver el pecado o la tentación, que no queda claro.
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| Pantalla protectora para que no se vea que dentro hay infieles comiendo a deshoras |
Así, desde la llegada al aeropuerto de Dubai hasta 30 metros del hotel, no habríamos tenido que salir a la calle a pasar calor si no nos hubiésemos equivocado de dirección en el aeropuerto.
En este primer día, hemos visitado los antiguos mercados que hoy en día siguen vendiendo especias y oro a visitantes y supongo que también a los nativos y los locales (ya que pocos de los locales son nativos).
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| Tienda de especias del zoco |
Luego, tras experimentar que con el calor reinante, perder el camino 10 minutos te deja al borde del accidente térmico, vimos cómo vivían hace sesenta años los comerciantes de perlas, que vivían en casas de dos pisos, con una habitación exterior para recibir a amigos y clientes, y un conjunto de habitaciones interiores alrededor de un patio, donde se hacía todo el trabajo privado.
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| Patio de la casa del comerciante de perlas |
Y descansamos. Por la tarde, un evento único: la subida al observatorio del Burj Khalifa (la torre del Califa: se refiere al Jeque Califa bin Zayed al-Nahyan de Abu Dhabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos, que rescató financieramente a Dubai en 2009), el edificio más alto del mundo (828m, aunque el observatorio de los turistas está a 424m). Aquí, otra vez la vida del turista se ve azotada a veces por la adversidad meteorológica: cuando en Dubai hay calima, no se ve nada más allá de unos pocos kilómetros... es decir, se ve los alrededores y se intuye que hay una playa. Pero resulta irónico el vídeo que indica que el mástil de arriba se ve a 95km de distancia... en un día claro.
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| Burj Khalifa | |
Curiosidad: en varios sitios de Dubai, incluido en el observatorio del Burj Khalifa, existen estas máquinas expendedoras de oro, cuyo precio se actualiza en función de la cotización del oro. Aunque por lo que había leído en la prensa pensé que vendían lingotes, en realidad lo que venden son colgantes y medallitas de oro, para llevar como recuerdo (eso sí, la más barata costaba casi 200€).
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| Expendedora de oro |
Para terminar, estuvimos dando una vuelta por el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo, que entre otros privilegios tiene una pista de patinaje sobre hielo, mientras el termómetro fuera es de más de 40º. Esto la verdad es que no se sae si mirarlo como un prodigio de la ingeniería industrial o como un lujo innecesario...
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| Patinaje sobre hielo en Dubai Mall |
Pero esto no es todo, tiene también un Acuario con la placa de metacrilato más grande del mundo, que permite que los visitantes vean tiburones, rayas, y otros peces conviviendo pacíficamente y sin comerse los unos a los otros.
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| Acuario de Dubai Mall |
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